- "Quevedo inédito" · José Carlos Rodríguez (Libertad Digital) -
- 06 de Mayo de 2010
- Poesía inédita, de
- Francisco de Quevedo
Es un hecho corriente ver en las librerías libros con material hasta el
momento inédito de grandes poetas. Lo que ya no lo es tanto, es más, lo
que es extraordinario es encontrarse con poesía inédita de Quevedo. Por
eso, ésta será una de las grandes novedades editoriales del año. [...] Corra a la librería y, ya en casa, disfrute, en tragos pausados, de esta Poesía inédita:
uno de sus principales méritos reside en que invita a volver a la obra
ya conocida del "jodido estevado", que diría el maestro Campmany.
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Es un hecho
corriente ver en las librerías libros con material hasta el momento
inédito de grandes poetas. Lo que ya no lo es tanto, es más, lo que es
extraordinario es encontrarse con poesía inédita de Quevedo. Por eso,
ésta será una de las grandes novedades editoriales del año.
Poesía inédita
tiene un quejumbroso prólogo del catedrático de Literatura Pablo
Jauralde, experto en el Siglo de Oro y en Quevedo: se duele de los
fondos que dormitan, olvidados, en bibliotecas como la de Évora; fondos
que cada vez recibirán menos atención por parte de unos estudiosos que
habrían perdido interés por hacer investigaciones como la que ha dado
por fruto el libro que comentamos.
La historia de este volumen es uno de sus más importantes valores.
Quevedo fue un escritor de éxito en vida, y vio publicada gran parte de
su obra. Pero no toda. Es más: una porción no desdeñable de sus
escritos y poemas se ha perdido, quizá para siempre. Pedro Coello,
editor y amigo del poeta, dijo de él:
Murió en Villanueva de los Infantes; y de papeles muchos
originales de sus escritos, que siempre traía consigo, se echaron
entonces menos gran suma. De manera que de sus poesías, lo que yo pude
alcançar, de todo género de negociación, no fue de veinte partes, una,
según aseguraron los mismos que en aquella ocasión la vieron.
La obra que conocemos de Quevedo nos basta para decir de él que es
uno de los grandes poetas de todos los tiempos. Le hubiera bastado con
escribir Amor constante más allá de la muerte para merecer ese
reconocimiento, pero son muchas otras las obras suyas por las que
tampoco pasa el tiempo. Algunas de ellas están en la mente de todos.
Y
eso, repito, que ni mucho menos conocemos toda su obra. ¿Qué tesoros no
nos estaremos perdiendo? Podemos hacernos una idea gracias a la
filóloga María Hernández, autora de una tesis sobre el teatro
quevediano, que, rebuscando en el archivo de la Biblioteca Pública de
Évora, encontró un códice, con contenidos muy variados, en el que creyó
reconocer poesías que parecían haber salido de la mano del madrileño. A
partir de ahí inició una labor de crítica para no atribuir composición bastarda alguna Quevedo, pero también para no dejar sin reconocimiento a cualquier hija natural
del aquél. "Los poemas son muy buenos. Pero lo que intento con este
libro es que se haga un vaciado de los manuscritos que están todavía en
esta clase de bibliotecas", dice Hernández; que no ve su libro como
algo cerrado: por ello, ruega al lector que le remita "sus impresiones,
apuntes y críticas" a su cuenta de correo electrónico.
Una vez pasado el manuscrito por el cedazo de María Hernández, quedó el
contenido de este libro. La editora advierte de que se han modernizado
"la ortografía sin relevancia fonética, la acentuación y el uso de
mayúsculas", de que se ha regularizado "la disposición de los textos" y
de que se ha procedido a eliminar las "erratas evidentes". Todo para
acercar al lector moderno este Quevedo inédito.
Los poemas están agrupados en los grandes temas que trató el autor: la
moral, el amor, la sátira y la política. Déjenme destacar algunas de
sus composiciones. De sus poesías morales elegiré un "Soneto a la
franqueza" que habla de la futilidad del progreso obtenido con rapidez
y todo tipo de actos ilícitos:
Pero fue mi subir como un cohete,
que todo cuanto puede en la subida
emplea sin pensar que el bajar falta.
El Tiempo en mí cumplió lo que promete,
y dio gran estallido mi caída
por ser pesado yo, y la torre, alta.
Entre la poesía amorosa, la más representada aquí, sobresale el
romance "Pendiente deja la lira"; y en la satírica encontramos a un
Quevedo socarrón e incluso zafio: vean, si no, estos versos, con que se
abre el soneto "Descripción de la hermosura":
Piojos cría el cabello más dorado
legañas hace el ojo más vistoso,
en la nariz del rostro más hermoso
el asqueroso moco está enredado.
De entre los poemas políticos destacan los dedicados a la corte,
porque describen las intrigas y miserias que rodean al poder. "De las
nuevas de la corte":
Invidia grande, confusión extraña
enano el gusto y el pesar gigante,
dada la extremaunción a la comedia.
El dinero arrimándose a una caña,
la malicia pidiendo con un guante,
y más habrá si Dios no lo remedia.
Del romance "A la corte", que es "confusión y ociosidad / robos, temores y enredos", este par de estrofas:
Púsole por nombre corte,
como cortando por medio,
que no acabara en su vida
a querer decirlo entero.
Qué de señores sustentas
que, aficionados del puesto,
han dejado sus haciendas
más allá del mar bermejo.
Pero basta de recoger muestras: corra a la librería y, ya en casa, disfrute, en tragos pausados, de esta Poesía inédita:
uno de sus principales méritos reside en que invita a volver a la obra
ya conocida del "jodido estevado", que diría el maestro Campmany.
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