Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.
Aquel que escribe calla.
Aquel que lee no rompe el silencio.
PASCAL QUIGNARD
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En la cubierta de este libro aparece una fotografía antigua. Por la vestimenta de la pareja, podríamos calcular que la foto tiene alrededor de cien años. Y si alguien se fijara con más detenimiento, acaso podría llegar a pensar que el hombre retratado tiene un cierto aire femenino... En 1993, rebuscando entre viejos expedientes, el catedrático Narciso de Gabriel se encontró con un ejemplar del periódico La Voz de Galicia de junio de 1901, y allí leyó una crónica titulada «Un matrimonio sin hombre».
Picado por la curiosidad, decidió seguir investigando la historia de dos jóvenes gallegas que se conocieron y se enamoraron a finales del siglo XIX. Los semanarios de la época rivalizaron para publicar el retrato que Sellier, fotógrafo francés afincado en la Coruña, le había hecho a la pareja el día de su boda. Al poco de conocerse, los padres de Marcela Gracia ya veían con malos ojos la intensidad de su amistad con Elisa Sánchez, pero no consiguieron acabar con su relación. El hecho de que ambas fueran maestras les dio bastante independencia, y aunque ejercían en distintos pueblos, continuaron viéndose con frecuencia.
Cuando ambas vivían en Dumbría, Elisa partió rumbo a América y al poco apareció en escena su primo Mario, con quien Marcela se casa. El engaño se descubre enseguida, Elisa/Mario se defiende diciendo que es hermafrodita, pero acaban huyendo a Oporto. Semanas después del sonado caso, la gran Emilia Pardo Bazán escribe: «la destreza y la resolución con que urdió la maraña para soltar, por decirlo así, la personalidad femenina y adquirir legalmente la condición viril, revelan una inteligencia nada común y son materia de asombro para el novelista que apenas acertaría a idear enredo semejante». La pista de la pareja se pierde en Argentina en 1904.
Narciso de Gabriel ha tardado quince años en reconstruir la increíble historia que se cuenta en este excelente libro (que también incluye apartados acerca de lo que se sabía en la época sobre hermafroditismo, lesbianismo y travestismo), que primero se publicó en gallego hace un par de años y que ahora se ha traducido al castellano. «Dos heroínas que las pasaron putas.» Así califica el prologuista Manuel Rivas a Marcela y Elisa, dos mujeres que en el siglo XXI dan nombre a un premio otorgado por un colectivo gallego.
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Libros del silencio