Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.
Aquel que escribe calla.
Aquel que lee no rompe el silencio.
PASCAL QUIGNARD
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Libros del silencio es el paradójico nombre de esta casa fundada en 2009 que
se dedica con tino a dar voz a autores olvidados y a los recién llegados
Esa crisis de los 40 años que ahora, dicen, se alcanza con el medio
siglo de vida fue la culpable de que el pasado 2009 naciera Libros del
Silencio, una editorial seria y exquisita que no ha podido tener mejor
arranque en el mercado. "Y con el favor de los medios", se alegra su
fundador, Gonzalo Canedo, el hombre que a los 50 eliminó de un plumazo
los fantasmas de una vida consagrada a un mismo oficio, el de director
de redes comerciales de venta directa de libros, para lanzarse a los
peligros del mundo editorial. Y del salto, esa depresión posible, se le
fue.
“Tenía claro que quería hacer una editorial no comercial, que primara la calidad literaria
y que tuviera un catálogo de obras que me gustasen como editor y como
lector. Y quería hacerlo con Inga Pellisa, la otra editora de Libros
del Silencio”, recuerda Canedo. Todo aquello fue en enero de 2009, y en
noviembre del mismo año ya vieron la luz sus dos primeros títulos: el
clásico latinoamericano Oficio de Tinieblas, de Rosario Castellano, y Libropesía, de Virginia Woolf, una antología “para quienes gozan de los libros, de su tacto, de su aroma y de sus formatos; para quienes leen más allá de las palabras, pero leen también las palabras”, y que hizo las veces de carta de presentación del nuevo sello.
Libros del Silencio, cuyos dos hitos en ventas y repercusión son hasta la fecha la Poesía inédita de Quevedo y Elisa y Marcela
(la historia de dos coruñesas que se casaron por la Iglesia en 1901),
tiene varias colecciones: Miradas, dedicada a la narrativa de todas las
épocas y países, con especial énfasis de recuperar a autores olvidados
y de dar carta blanca a los inéditos; El arte de la discusión, título
tomado de Montaigne, y que dedican al ensayo; Contracorriente, centrada
en recoger la vida de personas que tuvieron que luchar por diversas
razones contra los prejuicios de su época; Preciosa y el aire, cuyo
nombre es un doble homenaje, a la madre del editor, que Preciosa se
llamaba, y al poema de Lorca, y en la que dan impulso a la obra poética
de nuevos autores, así como a la recuperación de clásicos; y, por
último, Singular, una especie de cajón de sastre en el que cabe, indica
Canedo, “todo lo que no pueda ubicarse en las otras cuatro
colecciones”.
Con una quincena de libros bien colocada en las principales librerías españolas, el objetivo de esta casa es llegar a los 20 títulos por año. El mal momento económico no les produce el más mínimo temor: “Nacimos en plena crisis y nos está yendo bien.
Hay muchas empresas que nacen en época de bonanza y que se caen
estrepitosamente. En este país muchas casas todavía activas se fundaron
en el 36, y no había peor momento que ese para empezar algo. Si ahora
superamos las dificultades, en mejores coyunturas lo haremos aún más
provechosamente”, explica el feliz editor con toda tranquilidad.
Más editoriales y menos bares
¿Es libros del silencio una editorial exquisita? No, no
pretendidamente, y no más que todas las independientes que están
surgiendo estos últimos años. “Hacemos libros que nos gustan y que no sean entretenimientos banales,
obras que reflejen la circunstancia de la sociedad y de las que el
lector salga con un poso”. Pero no quiere decir esto que no estén
abiertos a contenidos más ligeros: “Pronto sacaremos un libro con el
trío cómico Especialistas Secundarios, relacionado con los diálogos de
la radio”, adelanta Canedo a sabiendas de que sus lectores, si es que
ya pueden establecerles un perfil, son “cultos y con una sensibilidad
especial para la lectura de calidad”.
Los creadores de esta editorial aprecian ese renacimiento de la edición
independiente de la última década y se emplazan dentro del grupo de
nuevos editores que buscan “libros que enriquecen la cultura de un país y que no saldrían si no existiera gente como nosotros”,
se felicita, y añade: “Es mucho mejor que nazcan editoriales que
destilerías o bares”. No obstante, dentro de este sano auge de nuevos
sellos, del suyo destaca la vocación de dar salida “a autores jóvenes y
noveles que lo tienen tan difícil en estos momentos”.
Este mes de mayo, su próximo ejemplar, Harry revisado,
de Mark Sarvas, la historia de un radiólogo que se queda viudo y que
arranca con el personaje pensando en lo buena que está la camarera de
un bar en el que se zampa un bocadillo justo antes de irse al funeral
de su mujer. “Es una obra tierna y divertida que ya han editado grandes
casas en países como Italia, Alemania y Estados Unidos y que ha
cosechado grandes críticas”.
Leer en [El Cultural]
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Libros del silencio